Rumbo a Tortuguero: Aparcar el coche en Cariari, autobús local y travesía por el río (día 12)

Jornada de transición para dejar atrás la zona del volcán y adentrarnos en las profundidades del Caribe costarricense. Nos esperaban unos 150 kilómetros de carretera desde El Arenal hasta Cariari y, desde allí, la combinación de autobús y bote para alcanzar el aislado pueblo de Tortuguero.

En Tortuguero pasaremos un total de tres noches: la primera noche la pasaremos alojados en pleno canal principal y las dos siguientes nos trasladaremos a un hotel junto al Mar Caribe, donde coincidiremos con nuestra hija y aprovecharemos para celebrar su cumpleaños.

Conducción y la estrategia del parking en Cariari

Salimos por la mañana realizando un trayecto fluido de algo menos de tres horas con la carretera en buen estado. En lugar de conducir hasta el embarcadero de La Pavona, pusimos en marcha un plan logístico en Cariari para estacionar el coche:

  • Alojamiento Vistas al Tortuguero: Teníamos una reserva en este hotel para unos días después. Les escribimos con antelación para consultar si podíamos dejar el vehículo allí aparcado durante nuestra estancia de tres noches en Tortuguero. Nos confirmaron que sin problema; se trata de un recinto amplio tipo motel, con zona ajardinada, cerrado y con espacio de sobra.
  • Ahorro y tranquilidad: Fue un acierto absoluto. Por un lado, nos ahorramos los 60 $ USD que nos habría costado el parking oficial de La Pavona (cuya tarifa subió de 10  $ por noche en los últimos meses). Por otro, ganamos total tranquilidad al dejar el 4×4 en un recinto privado y protegido en lugar de dejarlo en la calle.

Autobús local Cariari – La Pavona

Desde la terminal de Cariari operan los autobuses locales de la compañía Coopetraca con destino a La Pavona. Los billetes no se pueden comprar de forma anticipada y se adquieren directamente en taquilla por unos 1.250 colones por persona (se permite el pago con tarjeta). (Nota útil para el regreso: para la vuelta el billete se le abona directamente al conductor, ya que en La Pavona no hay ventanilla de venta).

Para ir desde el hotel hasta la estación había unos 600 metros a pie. Hacía un sol abrasador y la recepcionista del hotel, coincidiendo con que terminaba su turno, nos llevó muy amablemente en su propio coche. Como llegamos a la terminal sobre las 12:00 h y el autocar salía a las 15:00 h, aprovechamos el amplio margen para comer con aire acondicionado en un local cercano. El trayecto en el autobús local («tipo borreguero») hace bastantes paradas, pero resulta una experiencia auténtica.

Navegación hasta Tortuguero y llegada al Hotel Casa Marbella

La línea de autobús está perfectamente sincronizada con la salida de las embarcaciones en el embarcadero de La Pavona, por lo que el bote espera la llegada de los pasajeros. Tardamos poco más de 1 hora en completar el recorrido.

  • Boleto de bote: Cuesta 4.000 colones por persona y trayecto (menos de 8 $ USD). Los llevábamos comprados con antelación a través de su página web abonando un pequeño suplemento de gestión.
  • Travesía fluvial: El bote zarpó sobre las 16:15 h. Durante la hora de navegación por los canales ya empezamos a conectar con el entorno; el capitán nos fue señalando un cocodrilo, una garza e iguanas.
  • Llegada directa al muelle: Un punto fantástico es que las embarcaciones te dejan en el embarcadero propio de tu alojamiento. Nos alojamos en el Hotel Casa Marbella (44 €/noche, solo la primera noche). Como está en el mismo lado del río, un poco más lejos del muelle principal, nos ahorró cargar con las maletas los 300 metros por tierra, y la recepcionista ya nos esperaba a pie de agua.

Organización de excursiones, tarta de cumpleaños y cena en el canal

Llegamos al hotel sobre las 18:00 h, hicimos el check-in (pagado con tarjeta) y contratamos las actividades que ya teníamos prereservadas para las siguientes jornadas:

  • Paseo en bote al amanecer: Elegimos el primer turno de las 06:00 AM (frente al de las 08:00 AM) por ser el momento con mayor actividad de fauna.
  • Excursión nocturna de desove: Programada para la noche posterior.

Teníamos también la idea de buscar una pastelería en el pueblo para encargar una tarta para la cena de cumpleaños de nuestra hija (que llegaba al día siguiente). La recepcionista nos facilitó la gestión dándonos las coordenadas directas de la pastelera local, así que la contactamos en el momento para dejar el pedido organizado.

Para terminar el día, como habíamos comprado unas empanadas en un semáforo durante el trayecto por carretera y unos dulces en la pastelería, cenamos tranquilamente en el espacio compartido del hotel, disfrutando de la brisa justo a pie del canal principal. Con las excursiones cerradas, el encargo de la tarta hecho y el equipaje instalado, dimos por concluida esta completa jornada de traslado.

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