Parque Nacional Manuel Antonio: perezosos, playas de ensueño y puentes colgantes (día 5)
Día dedicado a explorar una de las grandes joyas de la biodiversidad de Costa Rica. Al ser un parque con aforo muy regulado, es obligatorio adquirir la entrada con antelación a través de la web oficial del SINAC. Nosotros aseguramos la primera franja del día (de 07:00 h a 07:40 h) para aprovechar las horas de mayor actividad de la fauna y menor afluencia de público. Compramos las entradas unos días antes y aún quedaba más de la mitad de la disponibilidad.
Logística, desayuno y aparcamiento
En el hotel nos comentaron que el desayuno empezaba a las 7:00 AM y que en solo 10 minutos se llegaba al parque. Por suerte, a las 6:45 AM ya tenían casi todo listo (tostadas, fruta, cereales, queso y jamón dulce). Lo caliente llegó puntualmente a las 7:00 AM (huevos revueltos y frijoles), así que a las 7:15 AM salíamos tras un desayuno de diez para llegar al parque a las 7:30 AM.

Al ir tan temprano casi no nos agobiaron los gorrillas de la carretera. Teníamos fichada la mejor opción logística: aparcar en el Parking Chalo. Nos costó 5.000 colones. La otra alternativa está a unos 300 metros por unos 4.000 colones (o gratis si consumes en su restaurante), pero como íbamos con el tiempo justo por el horario del desayuno, preferimos asegurar. Nuestra hija aprovechó esta segunda opción y a la salida del parque se tomaron unos zumos, así que el parking les salió gratis.
Recorrido por el Parque Nacional y playas
En el control de acceso revisan a fondo las mochilas para evitar la entrada de comida y plásticos de un solo uso (nosotros solo llevábamos botellas rellenables).

- 07:30 h – Inicio de la ruta: Entramos por el sendero vehicular (a la izquierda) con la idea de ir directos a Punta Catedral. Por el camino vimos nuestro primer perezoso en la copa de un árbol, a pesar de que se veía muy pequeño por el inmenso tamaño de los árboles. En Punta Catedral hicimos la ruta circular rodeando de derecha a izquierda para aprovechar los mejores miradores. Al final del recorrido, en la zona tortuga, vimos a una familia de monos en las ramas.
- 10:00 h – Playa Manuel Antonio: Al llegar al final de la ruta, en la Zona Tortuga y La Trampa, cruzamos caminando por las rocas hacia la playa de Manuel Antonio en vez de deshacer todo el camino. Aunque habíamos leído que solía haber muchos monos buscando comida y multitud de gente, apenas vimos y la zona estaba muy tranquila. Nos dimos un baño de más de una hora con nuestras romanas puestas (súper recomendables porque hay piedras en el agua). También avistamos monos e iguanas.
- Playas Gemelas: Caminamos hacia las cercanas Playas Gemelas. Por el camino hay grifos y duchas perfectos para quitarse la arena. Nos dimos otro buen baño en esta playa de arena muy compacta y tranquila.
- Sendero Perezoso y retorno: Para la salida tomamos el Sendero de los Perezosos (el de las pasarelas de madera). Tuvimos muchísima suerte: una guía súper maja nos avisó de que había un perezoso muy cerca del camino, sacó su trípode y nos hizo una foto espectacular con nuestro propio móvil. También vimos una serpiente verde, iguanas y, ya al final, bastantes monos cariblancos. Además, toda la zona de manglares está llena de agujeros con cientos de cangrejos rojos gigantes.

En total estuvimos de 07:30 h a 13:30 h disfrutando con total calma del parque, las playas y la fauna. (Nuestra hija, un par de semanas más tarde, también vio una boa en lo alto de un árbol aquí mismo aunque parece que ella se encontró mucha más gente en el parque).

Comida local y tarde en el hotel
De regreso paramos a hacer la foto de rigor en el famoso restaurante El Avión en la carretera, pero fuimos a comer al restaurante El Ángel, situado cerca de nuestro hotel. Pedimos:
- Casado de pescado y casado de pollo: 4.000 colones cada uno.
- Cerveza: 1.500 colones.
- Agua: 1.000 colones. (Un apunte: el agua de jarra en Costa Rica te la sirven gratis. A partir de entonces, ya no pagamos agua en ninguna otra soda).

Aprovechamos para comprar en el supermercado de al lado varias bebidas para guardarlas en la nevera de la habitación y tenerlas fresquitas.
Por la tarde nos dirigimos a nuestro hotel (Mountain Top Park) para recorrer sus puentes colgantes sobre la selva, cuyo acceso a los senderos cerraba a las 16:30 h. Pudimos hacer la visita tranquilamente a nuestro aire y logramos avistar guacamayos y tucanes. Tras una ducha rápida para quitarnos el bochorno del día, cerramos una jornada redonda antes de encarar nuestro próximo destino.
