De Toronto a Costa Rica, recogida del 4×4 y rumbo a Manuel Antonio (día 4)

Hoy arranca oficialmente la gran aventura costarricense con una jornada enfocada puramente en la logística, el traslado por carretera y el asentamiento en la costa del Pacífico Sur.

Traslado y vuelos: De Toronto a Costa Rica con Avianca

Teníamos nuestro vuelo nocturno con Avianca previsto a la 1:55h de la madrugada, esta vez desde la Terminal 1 del Aeropuerto de Toronto Pearson.

  • Verificación de pasaportes: Antes de embarcar en Toronto, nos llamaron por megafonía para verificar los pasaportes al no tener un billete de vuelta comprado dentro de la misma reserva.
  • Tip sobre equipaje de mano: El embarque con Avianca va estrictamente por grupos (A, B, C, D…). En los últimos grupos obligan a bajar muchas maletas a la bodega por falta de espacio en cabina, por lo que es totalmente aconsejable ponerse en la cola en cuanto abran tu grupo. En este vuelo tuvimos suerte, pero a la vuelta, bajaron directamente a bodega cualquier maleta de cabina.
  • Escala en El Salvador y VIP Lounge: Volamos haciendo escala en el Aeropuerto Internacional de El Salvador (SAL). Como teníamos 5 horas de espera, aprovechamos la bonificación/puntos acumulados al reservar con Trip.com para acceder gratuitamente a la Sala VIP, cuyo precio era de 39 $. Valió totalmente la pena: pasamos esas horas descansando e incluyó un bufé de desayuno súper completo (huevos revueltos, arepas, patacones, muffins…) y barra libre de bebidas, donde experimentamos con algunos cócteles, para que la espera se hiciera más llevadera. Ideal para recargar energía antes del último salto aéreo.

Llegada a San José y recogida del vehículo en Sixt

Aterrizamos en el Aeropuerto Internacional Juan Santamaría de San José (SJO), destacando los vuelos de Avianca por su puntualidad. El control de migración fue súper rápido; solo nos preguntaron por la fecha de regreso, el nombre de un hotel y nuestra profesión, nada más.

Lo primero que hicimos al aterrizar fue sacar dinero de un cajero automático. Obtuvimos 100.000 colones (unos 200 €, según el cambio del momento), y prácticamente fue el único efectivo que utilizamos durante todo el viaje, ya que la inmensa mayoría de pagos pudieron realizarse con tarjeta.

  • Traslado a la oficina: Salimos por la puerta principal de la terminal y fuimos a parar a la pequeña sala donde están las oficinas de alquiler de coche. Aquí el minibús de cortesía (shuttle) de Sixt nos recogió justo a la salida para llevarnos a su sucursal cercana (un trayecto de solo 3 minutos). La hora de recogida la puse a las 13h, para minimizar posible retraso de vuelo y de control de pasaportes, así que íbamos muy bien de tiempo.
  • Trámites con el alquiler de coche: En el apartado inicial está toda la descripción de como abordamos el tema del coche de alquiler. Tras declinar los seguros extra, revisamos el estado general del 4×4, comprobamos el kit de emergencia obligatorio (triángulos, extintor) y nos pusimos en marcha. Todos los trámites fueron muy fluidos.
  • Primeras compras: justo aquí al lado había una pequeña tienda donde compramos agua y algunos snacks por si necesitábamos dinero suelto para los peajes, aunque finalmente no encontramos ninguno durante el trayecto.
  • Navegación imprescindible: Durante nuestro viaje comprobamos que Waze ofrecía tiempos más realistas que Google Maps en determinadas zonas del país, especialmente cuando había incidencias de tráfico o cortes temporales de carretera.

En ruta por carretera hacia Manuel Antonio

Tomamos la ruta que nos indicó Waze hasta nuestro alojamiento en Manuel Antonio, un trayecto de unas 3 horas (160 km) en muy buenas condiciones, salvo retenciones puntuales por obras o tráfico en los pueblos del camino.

  • Parada en el Puente sobre el Río Tárcoles: Un punto imprescindible del camino para asomarnos a ver los enormes cocodrilos que habitan el cauce. Actualmente hay un mirador gratuito acondicionado antes del puente con tornos de acceso. También lo puedes ver directamente desde el puente. Es alucinante porque uno de los cocodrilos era tan enorme que parecía de decoración. Sin embargo, no tardó en moverse y dejar claro que era completamente real. Ver semejante animal tan cerca impresiona muchísimo.

Y en el canal de al lado un montón de reses bebiendo agua. Situación un poco surrealista. No podemos haber empezado mejor el viaje.

  • Aparcacoches informales (“gorrillas”) en Tárcoles: Hay aparcacoches informales a la entrada para mantener el vehículo bajo la mirada. Basta con darles una pequeña propina en moneda local (unos pocos colones). Nosotros acabábamos de sacar del cajero así que no disponíamos de importe pequeño. Nos pidió la voluntad y llevábamos el equipaje en el coche. Compramos una botella de agua que nos sirvió de cambio y le dimos 500 colones, lo que sería 1 euro. Todo hay que decir que el señor fue muy amable, para nada agresivo como esperábamos.

Llegamos sobre las 17 h a nuestro alojamiento, el Mountain Top Park en Manuel Antonio (62 €/noche – 2 noches), donde aprovecharíamos al máximo las instalaciones del hotel: puentes colgantes gratuitos, magníficas vistas y caminata gratis. Solo acumulamos algo de retraso por la parada en Tárcoles y porque nos encontramos una especie de romería o procesión que mantenía cortado un tramo de la carretera costera.

Cerramos la jornada con una cena temprana ya que el día, y la noche, habían sido largos y mañana nos espera el Parque Nacional Manuel Antonio a primera hora (7:00 AM), por lo que un buen descanso es prioritario.

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