🗓️ Del gran Chott el-Jerid a las casas trogloditas (día 4)
Hoy era un día de transición donde dejamos atrás el oasis de Tozeur para cruzar el inmenso lago salado y adentrarnos en la zona más árida y curiosa de Túnez: la de las viviendas excavadas en la tierra. También pasaremos por Douz, la puerta del desierto.

🧂El Chott el-Jerid y el desierto de Douz
Hoy preparamos nuestro propio desayuno y salimos temprano de Tozeur para cruzar el Chott el-Jerid, el lago salado más grande del Sáhara. Se llega por una recta infinita de unos 50 km (45 min) que atraviesa un paisaje lunar. Paramos un montón de veces para hacer fotos; la sal brilla tanto que parece nieve y, si tienes suerte, puedes ver espejismos.

En el lago hay diferentes miradores con tiendas de souvenirs, etc., donde puedes subir a unas pequeñas colinas que te dan unas vistas 360º magníficas y en las que ves lo pequeño que eres ante la inmensidad del lago. También hay unas salinas donde estaban trabajando a toda máquina, con las grandes montañas de sal amontonándose. Muy curioso todo!

Desde el lago seguimos unos 80 km más (1h 15’) hasta llegar a Douz, conocida como «la puerta del desierto». Durante todo el camino hacía bastante viento, tanto que la carretera estaba llena de arena. Por toda esta zona hay indicadores de atención y había tramos en los que se dificultaba bastante la visibilidad. Según nos informamos, había rachas de 40 a 50 km/h, más fuerte de lo habitual. Al llegar a Douz nos ofrecieron alquilar quads en la puerta del desierto, pero solo con bajar a hacer la foto ya estaba masticando arena, así que era impensable.

En Douz lo que hicimos fue visitar el Museo del Sáhara (costó 5 dinares). Fue interesante; no era muy grande y tenía recreaciones de la vida del desierto, plantas típicas que comen los camellos y curiosidades sobre ellos. Los carteles explicativos están en francés e inglés.

Es muy curiosa la «Puerta del Desierto» porque realmente es un arco y, al otro lado, no tienes más que arena; tienen montado un graderío que en verano para ver el amanecer debe ser todo un espectáculo.
🏠Matmata y las ciudades trogloditas
Después de Douz, pusimos rumbo a Old Matmata (unos 100 km / 1h 15’). Las carreteras siguen siendo muy buenas; aunque vayas a 70-90 km/h se avanza bien. Este sitio es increíble porque es donde se encuentran las famosas casas bajo tierra, diseñadas para protegerse del calor abrasador y del frío extremo, manteniendo unos 20°C todo el año.
Fuimos a ver el Hotel Sidi Idriss, el hotel de Star Wars. La entrada son 3 dinares, pero como llegamos a mediodía y el recepcionista no estaba (estaban desbordados sirviendo platos en el restaurante), entramos gratis, como ya habíamos leído. Está curioso ver los restos del escenario de la película.

Luego paramos en una Maison Troglodyte de Matmata donde nos quisieron cobrar 10 dinares por persona solo por ver un patio, así que pasamos y pusimos rumbo a Medenine, el nuevo destino que decidimos para dormir.
🚗 El cambio de planes: Rumbo a Medenine
Por el camino las vistas son increíbles, no te acabas lo que ves; se pierde la vista en el horizonte. Como a las 15:00h ya habíamos terminado las visitas y el hotel de Toujane se podía cancelar, decidimos que mejor avanzábamos kilómetros para que el día siguiente fuera más ligero, ya que encerrarse en una cueva con el viento que hacía no nos parecía lo mejor y así descargábamos el día posterior, que tenía muchas visitas. ERROR.
- La búsqueda de alojamiento: Intenté reservar un Airbnb en Medenine, pero no me contestaban. En Booking no había disponibilidad. Al final, buscamos por Google Maps y fuimos a ciegas.
- Parada en Toujane: Pasamos por allí y paramos en ruta a comer en un restaurante con unas vistas espectaculares al barranco y al desierto. Comimos brocheta de cabra (precio turista: 35 dinares) hecha en un horno de piedra al fuego, mientras disfrutábamos del paisaje. La brocheta no era nada del otro mundo, pero la parada valía mucho la pena solo por las vistas.
- La odisea del hotel: Llegamos a Medenine y fue un desastre. El primer sitio no tenía plazas, el segundo daba miedo… acabamos en un hotel que era lo peor que he visto en mi vida, aunque al principio parecía decente. Pagamos 50 dinares (17€) por una habitación minúscula y no muy limpia. ¡Por la mañana no había ni agua! (He explicado la experiencia completa en el apartado de alojamiento).
El día ha sido bastante pintoresco. En Medenine hay muy poca oferta y lo que hay es bastante malo. Cenamos en la habitación lo que teníamos (queso, embutido, pan y unos dulces que compramos) junto a nuestra botellita de vino, que nos ayudó a dormir.