🗓️ Table de Jugurtha y Ruinas de Sbeitla (día 2)

🗓️ Entre la niebla de la frontera de Algeria y la gloria de Roma a Sbeitla (día 2)

Hoy ha sido un día de contrastes: de la frustración por el clima a alucinar con la historia de este país y vivir una experiencia digna de película con la seguridad local. ¡Os cuento la realidad de la ruta!

Además de que el día por sí mismo ya prometía intenso porque había muchos kilómetros que recorrer (unos 300 km), al final acabaron siendo más. Eso sí, fuimos más rápidos en recorrerlos porque la policía nos llevó por rutas más principales que implicaban más distancia, pero como íbamos a la velocidad que ellos marcaban, ¡al final ganamos tiempo!

El primer tramo hasta la Table de Jugurtha eran unos 70km, aproximadamente una hora y cuarto.

⛰️ El chasco de la Table de Jugurtha

Empezamos el día con la intención de subir a la Table de Jugurtha, esa meseta alucinante a unos 1600 metros de altura, que parece sacada de un set de rodaje y que casi está en la frontera con Algeria. Pero el clima manda: el día amaneció lluvioso y nos encontramos con una niebla cerradísima.

  • Ojo a la logística: Es gratis. Eso sí, preparad los pasaportes. Al estar tan cerca de la frontera con Argelia, la presencia policial y militar es constante. Tal como habíamos leído, nos hicieron ir a la comisaría de la localidad, donde esperamos «diez minutos» a que llegara el coche de policía que nos debía acompañar hasta la meseta y donde empezó nuestro periplo.
  • La decisión: Una vez allí, justo a los pies de la Table, la niebla era tan intensa que no se veía nada. ¿Subir las escaleras talladas en la roca para no ver ni a tres metros? Ni hablar. Decidimos ahorrar fuerzas y seguir ruta.

Esta meseta fue el refugio del rey númida Jugurta contra los romanos. Es un lugar clave porque, en días despejados, desde arriba se controla toda la estepa tunecina, Algeria incluída.

🚓 Una escolta de película

Al decirles que nuestro siguiente destino era Sbeitla, la policía nos hizo retroceder por el mismo camino, ignorando la ruta de MapsMe por la que, según ellos, era mejor carretera.

¡Aquí empezó la locura! Nos fueron escoltando un total de 5 vehículos de la policía diferentes que se iban relevando por tramos jurisdiccionales. A veces delante, otras delante y detrás; con luces y sirenas a todo volumen como si fuéramos un alto mandatario. Iban a toda velocidad, sin respetar límites ni rayas continuas, abriendo camino. ¡A veces nos costaba hasta seguirles el ritmo! Nos acompañaron hasta la mismísima entrada de las ruinas, según ellos, porque era el protocolo para turistas.

Toda esta escolta yo creo que se convirtieron en unos 140 km, con una duración de unas 2,5 horas, hasta Sbetlia. La ruta de MapsMe nos daba 100 km/2 horas.

🏛️ Sbeitla: Los tres templos que te dejan mudo

  • Horario de invierno: de 8 a 17.30h
  • Precio: 8 dinares

Llegamos con tiempo a Sbeitla. ¡Y menos mal! Hay quien dice que es más floja que Dougga, pero a nosotros nos gustaron por igual. Esta impresiona más por su extensión y por poder pasear por sus calzadas antiguas originales.

  • Lo que la hace única: Normalmente, los romanos hacían un solo templo para su tríada de dioses. Aquí no: en el Capitolio veréis tres templos independientes unidos por arcos. Es una imagen brutal.
  • Pateando la historia: Paseamos por el Foro, el arco y las termas, etc. Es increíble pensar que en el siglo VII esta ciudad fue la capital de la zona y donde se decidió el futuro de Túnez en la batalla entre bizantinos y árabes. En el otro lado está el teatro que, aunque reformado, también nos gustó, así como el baptisterio, una zona con mosaicos grandísimos en el suelo y muy bien conservados. Frente al acceso también tienes un pequeño museo, que puedes visitar con la misma entrada. Fue una visita muy completa.

🏨 Relax total en Gafsa: El Capsa Thermal Oasis

Después de tanto coche y tanta ruina, pusimos rumbo a Gafsa para terminar el día. Quedaban otros 120 km/2 horas. Aprovechamos que vimos el hotel con Spa, para compensar el cansancio de conducción del cía.

Tarde de Spa: El hotel fue un acierto total. Pasamos la tarde en las aguas termales. Después de los madrugones y el estrés de la escolta policial, este «kit-kat» nos dio la vida.

En el centro de Gafsa están las piscinas romanas que los locales suelen usar para bañarse, según habíamos leído, pero las encontramos vacías y con los niños jugando a la pelota dentro. ¡Un sitio superauténtico! Muy cerca está el mercado, etc.

Cena: Tras dar una vuelta por la ciudad, que nos pareció bastante caótica, y no ver nada que nos convenciera para cenar, decidimos quedarnos en el restaurante del hotel donde tenían un buffet libre por 40 dinares. Estuvo muy bien y fue lo más cómodo para cerrar el día. Probamos un poco de todo y, sobre todo, el pollo al horno y calamares con salsa estaban deliciosos.

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