Túnez es un país que se presta a ser recorrido por carretera. Tras realizar una ruta circular por todo el país, llegando hasta el desierto, aquí os cuento nuestra experiencia detallada, los costes y esos «trucos» que solo descubres cuando ya estás allí y que te ahorrarán más de un disgusto.

El alquiler: Estrategia y el «seguro de 1 euro»

Reservamos con Europcar a través de Booking por 250 € para 10 días. Cogimos el coche más pequeño y, aunque reservamos con tiempo, lo cancelé y volví a reservar unos días antes al ver que el precio había bajado.

  • Logística: Como el vuelo llegaba a medianoche, dormimos cerca del aeropuerto con transfer gratis y recogimos el coche a las 9:00h.
  • El seguro extra: Pagamos un suplemento de 1,80 €/día (18 € total) por insistencia de la recepcionista de que era un precio insuperable. Fue la mejor decisión: tuvimos un pinchazo y, al cambiar la rueda nosotros mismos, el gato hizo un pequeño bollo en los bajos. Gracias a este seguro, no nos cobraron nada a la vuelta pese al incidente.

El incidente de la rueda y el «bollo» del gato

Tuvimos un pinchazo el día antes de llegar a la capital. Al tener experiencia cambiando ruedas, decidimos hacerlo nosotros mismos en el momento. Sin embargo, cometimos un pequeño error:

  • El problema: No colocamos bien el gato y se hizo un pequeño bollo en los bajos del coche.
  • La devolución: Al devolverlo, nos explicaron que el protocolo es llamarles para que ellos hagan el cambio. Sin embargo, al ver que el coche estaba perfecto salvo por ese pequeño bollo (que apenas se veía), fueron muy amables y lo incluyeron dentro del seguro extra que habíamos contratado al inicio.
  • Ojo con los tiempos: En la oficina de devolución el técnico no estaba y nos hicieron esperar 2 horas. Ante la demora, la recepcionista, muy amable, acabó por devolvernos el importe del depósito asumiendo ella cualquier contratiempo. Consejo: Id con tiempo de sobra al aeropuerto para estas gestiones.

Estado de las carreteras y conducción

Si os da miedo conducir en el extranjero, Túnez os sorprenderá gratamente. Las carreteras son buenísimas, muy anchas, con arcenes generosos y muchísimas rectas.

  • Ruta: Hicimos una media de 200 km diarios (algún día hasta 400 km) y la calzada estaba en perfecto estado, incluso mejor que en algunos tramos de España.
  • Estilo de conducción: Los tunecinos tienen poca paciencia y no les gusta frenar. Adelantan incluso con línea continua (¡incluida la policía!). Lo bueno es que la anchura de las calzadas permite que, en la práctica, quepan tres coches a la vez y “sólo” te tengas que apartar.
  • Gasolina: El precio era fijo en todas las gasolineras que estuvimos (2,525 dinares). Gastamos unos 90 € en total.
  • El peligro de los badenes: Son el mayor enemigo. Hay muchísimos, están muy elevados y apenas señalizados (una señal pequeña y sin pintar). En algunas travesías contamos hasta 20 seguidos, porque salían incluso en MapsMe.
  • Rotondas: Hay una densidad increíble, una media de una cada 2 km, lo que obliga a reducir mucho la velocidad constantemente.

Peajes y la «Autopista A1»

La autopista principal es la A1, pero hay que saber que no está terminada.

  • Tramo Sur (Gabes): Hicimos unos 40 km y las barreras estaban abiertas (gratis).
  • Tramo El Djem: Unos 140 km por unos 4 dinares.
  • Zona Hammamet: Pagamos 0,5 dinares al entrar.
  • Aviso Maps.me: Como suele pasar con los navegadores, interpretan a su manera y esta app nos intentó meter por entradas o salidas que no existían porque estaban a medio construir. ¡Mucho cuidado con la navegación!

El caos de la Capital y el aparcamiento

La capital, Túnez, merece un capítulo aparte. Es el único lugar donde la conducción es caótica y el aparcamiento un problema, además de la estrechez de las calles.

  • Aparcamiento en la capital: Intentamos aparcar en la Plaza de la Victoria (Bab el Bhar). Al principio no vimos la prohibición, hasta que un espontáneo se nos acercó para decirnos que estaba prohibido parar allí y nos señaló el cartel.
  • La «Mafia» de los cepos: Ante el aviso, uno de nosotros se quedó dentro del coche «en guardia» mientras yo me escapaba 300 metros a ver la Catedral. Desde allí, él fue testigo de cómo funcionaba todo: en cuanto aparcas y te vas, aparece alguien de la nada y te pone el cepo de forma instantánea; justo detrás viene otro que te cobra unos 30 dinares por quitarlo. Al estar él dentro del coche, no le dijeron nada, pero vimos el modus operandi en directo con los coches de alrededor.
  • Sidi Bou Said: Leímos que allí ocurre lo mismo. Os recomiendo mi estrategia: aparcar con facilidad en el Cementerio Americano y de ahí coger un taxi hasta Sidi Bou.

Conducción con escolta: La experiencia en la frontera (Table de Jugurtha)

Si vuestra ruta incluye zonas cercanas a la frontera con Argelia, como la Table de Jugurtha, preparaos para una experiencia digna de una película de acción.

  • El protocolo: Había leído algo al respecto, aunque no lo acabé de entender, pero vivirlo es otra historia. La policía nos escoltó durante casi 200 km. Según nos dijeron, es simplemente su norma de seguridad para los turistas en esa zona.
  • El «rally» policial: El trayecto desde la Table de Jugurtha hasta Sbeitla fue surrealista. Nos escoltaron unos 4 o 5 coches diferentes que se iban haciendo el relevo en cada zona o rotonda. «¡Venga, sigue a este!», nos decían.
  • A 120 km/h: Algún coche de policía iba a tal velocidad que nos costaba seguirlo. Íbamos con un coche delante y otro detrás con las luces puestas, abriéndonos paso como si fuera una persecución oficial.
  • Amabilidad total: A pesar de lo aparatoso del despliegue, la policía fue extremadamente amable. También en el resto del país donde hay muchísimos controles y apenas nos pararon sólo alguna vez, yo creo que los más atrevidos con los idiomas, para preguntarnos a dónde íbamos y desearnos buen viaje. Se nota que quieren que el turista se sienta bienvenido y seguro.

Incidentes, «sustos» y el encuentro con la policía, la excepción que confirma la regla Aunque dije que la conducción es fluida, en las zonas turísticas y cerca de la capital la cosa cambia. Tuvimos dos incidentes por falta de paciencia de los conductores locales que debéis tener en cuenta:

  • El coche de policía «camuflado»: Saliendo de Hammamet, el coche de delante nuestro giró bruscamente a la izquierda y el que venía detrás (un Jeep muy destartalado) pegó un acelerón para adelantar en línea continua y tuvo que frenar de golpe porque casi se lo come. Aún con el susto llegamos al STOP y el impulsivo jeep nos dio un pequeño golpe por detrás. Al bajar a hacer fotos de la matrícula para el seguro, los tipos se pusieron muy agresivos. ¡Resultó ser la policía! El coche estaba tan mal cuidado y el sello oficial tan borrado que era imposible saber que eran agentes.
  • La consecuencia: Nos confiscaron los papeles y nos hicieron seguirlos al cuartelillo a toda velocidad. Nos tuvieron una hora al sol esperando como «castigo» por intentar hacer fotos. Finalmente, como los roces eran leves, y nosotros no queríamos hacer parte ni nada, nos dejaron ir. Lección: Si tienes un roce con un coche oficial o «raro», mantén la calma y no saques el móvil de inmediato.
  • El toque del taxi en la capital: En la Plaza de la Victoria, mientras esperábamos a que un coche saliera para aparcar, un taxi que venía detrás no quiso esperar y nos dio otro golpecito por puro estrés.

Próximamente:

  • Ruta circular de 10 dias
  • Alojamientos y mucho más.