Un regalo inesperado se convirtió en la excusa perfecta para escaparnos tres días a la Cerdanya Francesa. Entre dólmenes, nieve, spa y un buen botín gastronómico, descubrimos que esta zona tiene mucho más que ofrecer de lo que recordábamos. Aquí te cuento cómo organizamos nuestra ruta, qué merece la pena, dónde comer y qué productos franceses vale la pena traer de vuelta.
🏨 La experiencia en el hotel: Desayunos, spa y calma absoluta
Nos alojamos en el Hotel Le Clos Cerdan, cerca de la ciudadela de Mont-Louis. Es un hotel que normalmente se escapa de nuestro presupuesto (130 €/noche + 13 € de desayuno), pero ha sido un acierto total.
- Check-in: Rápido y muy amable.
- El spa (el gran “plus”): Piscina grande, jacuzzi, gimnasio y sauna seca y húmeda. Hay que salir a la calle para acceder, pero está justo al lado y el agua calentita compensa cualquier frío.
- El truco: Por la tarde hay más gente, pero aun así se disfruta. El último día, después del desayuno, lo tuvimos casi para nosotros solos hasta las 11:00 h.
- El desayuno: Un festín. Mucha bollería casera (bizcochos de semillas, de canela, ¡y uno verde muy curioso!), panqueques, fruta, huevos revueltos con salchichas…
- Nota: El embutido es más limitado y el menú se repite, pero la calidad de la bollería lo compensa.
🥾 Día 1 — Dólmenes, barro y un “error de principiante”
Salimos de Barcelona (2,5 h) y paramos a desayunar en una gasolinera cerca de Cercs con terraza y vistas a la central térmica y al río. Bocadillo buenísimo y directos a la montaña.
El Sendero Arqueológico de Eyne
Llegamos a las 11:15h al parking. Este sendero es una joya con dólmenes y menhires.
- La anécdota: Error de principiante… dejamos las botas de Gore-Tex en el coche y fuimos en bambas. A 1.500 m, el deshielo había convertido los caminos en ríos.
- La ruta: Unas 2 h con calma para no resbalar. La entrada está pasada la oficina de información, cruzando el puente a la izquierda ya está indicado el sendero. Visitamos los primeros cuatro puntos antes de que la ruta cruzara la carretera, suficiente para empaparnos de historia.
- Tip: En invierno, aunque las carreteras estén limpias, los senderos pueden ser auténticos riachuelos. ¡Saca las botas del maletero!
🏰 Llivia: Historia, vistas y buena comida
A 20 minutos de Eyne está Llivia, un enclave catalán en Francia. Comimos en El Tupí: menú de entre semana por 14 € (el sábado sube a 21 €). Muy buena opción, especialmente porque en el lado francés sólo el vino no baja de 20 €.
Para bajar la comida, subimos al Castillo de Llivia:
- Subida fácil pero en pendiente.
- Vistas 360º espectaculares de la Cerdanya.
- Curiosidad: En el foso aún se conservan antiguas balas de piedra de catapultas.
También puedes pasear por sus calles y visitar la famosa Farmacia Esteva, aunque no entramos (4 €).
Después del tute, regresamos al hotel para estrenar el spa. Estábamos tan relajados y tan llenos del menú del mediodía que ni cenamos: unas galletas en la habitación y a dormir. Un viernes de diez.
🎨 Día 2 — Arte en la nieve y compras gourmet
Musée Sans Murs (Font-Romeu)
Hicimos una ruta de aproximadamente una hora entre esculturas al aire libre, completamente integradas en el bosque. Es un paseo precioso y muy fácil de combinar con una caminata por la carretera para disfrutar del paisaje nevado.
Fieles al dicho de que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, volvimos a ir sin nuestras botas, convencidos de que sería un parque llano… y resultó ser un bosque repleto de obras de arte. Por suerte, el camino estaba en muy buen estado, a pesar de estar completamente nevado, y pudimos hacerlo sin problemas.
La ruta es lineal: puedes regresar por el mismo sendero o volver por la carretera, que fue la opción que elegimos esta vez.
🛒 El verdadero “shopping” francés: botín gastronómico
Teníamos fichados un Carrefour y un Intermarché en Font-Romeu. No buscábamos imanes: buscábamos tesoros culinarios.
- Babas au Rhum: Descubrimos estos bizcochos “borrachos” en un mercado navideño francés, pero allí eran carísimos.
- En el súper: pack de dos por menos de 2 €. Tiene caducidad de yogur, pero se pueden congelar.
- Hacía frío, así que el balcón del hotel fue nuestra nevera improvisada.
- Cassoulet de Canard en lata: Teníamos la espinita de ir a Carcassonne, pero estaba lejos y nos habría hecho perder spa.
- Solución: Cassoulet en conserva de gran calidad. Vinimos cargados de latas, además de patés franceses a precios imbatibles.
Con el maletero lleno, volvimos al hotel a las 14:00 h. Aunque el horario decía que el spa estaba cerrado, la puerta cedió… y lo disfrutamos solos durante una hora. Un lujo VIP inesperado.
🌙 Mont-Louis de noche: silencio absoluto
Salimos a ver la fortaleza iluminada. Si vienes de sitios como Villefranche-de-Conflent, Mont-Louis te parecerá austera. A las 19:00 h estaba todo cerrado.
Opciones para cenar:
- Menú de 45 € dentro de la fortaleza.
- Restaurante del hotel con menú de 23€ sin bebidas, (requiere reserva antes de las 18:00 h).
Resultado: sándwich frío en la gasolinera. No pasará a la historia, pero llevábamos babas y cassoulet para casa, así que cero dramas.
🦆 Día 3 — Despedida en el Lago de Puigcerdà
Tras el último baño en el spa, bajamos hacia Puigcerdà.
- Plan: Vuelta al estanque, el “mini Banyoles”. Paseo corto y relajante entre patos y casas señoriales.
- Logística: Zona azul incluso en domingo por la mañana. Con 30 minutos es suficiente.
🎁 ¿Valió la pena el cofre VIP?
Rotundamente sí. Redescubrir la Cerdanya Francesa, disfrutar de un hotel con spa y volver con la despensa llena de productos locales es un plan perfecto de 3 días.
Último consejo: Si vas en invierno, no olvides las botas en el maletero.
💡 Si tienes más tiempo…
- Villefranche-de-Conflent: Ciudad amurallada preciosa, ideal de noche.
- Carcassonne: La ciudad medieval por excelencia.
- Termas exteriores: En Llo o Dorres, perfectas para días fríos.
Volvimos a Barcelona a las 15:00 h con las pilas cargadas, el cuerpo relajado y el coche lleno de caprichos franceses.
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