Diluvios en los canales, reencuentro familiar y la magia del desove en Tortuguero (dia 13)

Jornada completa en el corazón de la selva del Caribe costarricense. Un día de contraste absoluto: desde la tensión por las tormentas eléctricas en los canales hasta la emoción del reencuentro familiar y la inolvidable experiencia nocturna en las playas de desove.

Excursión matutina en bote de remos entre tormentas

Habíamos quedado a las 05:45 h en la recepción del Hotel Casa Marbella, donde nos ofrecerían café, té y galletas saladas antes de salir al turno de las 06:00 AM para avistar fauna en silencio. Sin embargo, la mañana nos recibió con un auténtico diluvio acompañado de rayos y truenos que llevaba ya horas descargando. Aunque la lluvia resta visibilidad para ver animales, el verdadero peligro en el agua son las descargas eléctricas.

  • Logística y Plan B: Éramos un grupo de unas ocho personas; los demás iban en bote motorizado o eléctrico, pero nosotros dos habíamos solicitado expresamente la opción a remos. Como no escampaba, invertimos el orden: desayunamos en el hotel y esperamos pacientemente a que amainara la tormenta siguiendo el consejo del guía, que estaba allí pendiente del clima. Ya nos advirtió de que con la lluvia se verían menos animales, pero eso no era un problema; el verdadero riesgo era la tormenta eléctrica.
  • Salida a la aventura (09:00 h – 11:30 h): A las 08:30 h amainó levemente. A las 08:45 h nos vinieron a buscar y en el puerto general nos unimos a otra pareja. Equipados con los impermeables gruesos que nos facilitaron y nuestras sandalias tipo romana para poder mojarnos sin reparos, salimos finalmente a las 09:00 h.
  • Navegación y fauna: Durante más de dos horas de recorrido bajo una lluvia persistente, contemplamos la belleza salvaje del entorno avistando un pequeño cocodrilo, garzas, una iguana y diversas aves. A medida que nos adentrábamos en los canales, el paisaje se volvía aún más espectacular y la presencia de otras embarcaciones desaparecía. Un árbol caído bloqueaba el paso a los barcos grandes, dejando el último tramo en exclusiva para los botes de remo. Nos turnamos con la otra pareja para remar y la experiencia valió 100 % la pena.
  • Nota práctica sobre la entrada al Parque Nacional: La tasa del Parque Nacional comprada para el tour de los canales (7 $ USD de impuesto) también incluye el acceso para realizar por libre la caminata senderista diurna por los senderos del parque. En el hotel nos la habían recomendado muchísimo para avistar fauna por nuestra cuenta; sin embargo, debido a las lluvias ininterrumpidas y al estado embarrado del terreno, decidimos descartarla.

Despiste «olvidadizo», reencuentro y cambio de hotel

Cuando ya estábamos remando por el gran canal, nos dimos cuenta de un pequeño contratiempo: habíamos olvidado en el embarcadero nuestra bolsa estanca de color naranja fosforito, en cuyo interior llevábamos los pasaportes, las tarjetas y el dinero. Al ser del mismo color que uno de los postes y con las prisas por ponernos los chubasqueros, nos despistamos. Habíamos dejado ya el equipaje en la recepción y, por seguridad, llevábamos con nosotros las pertenencias importantes. Por suerte, el guía llamó al personal de tierra, confirmaron que la tenían a buen recaudo y fuimos a buscarla caminando al acabar la excursión por las calles de Tortuguero, totalmente anegadas por el agua. Nos pusimos chorreando, pero con la que nos había caído en el río ya nos daba igual.

Por la mañana (sobre las 10:30 h) llegó nuestra hija a Tortuguero en la lancha de las 09:30 h desde La Pavona y nos reunimos con ella. Realizamos la mudanza al nuevo alojamiento reservado por ella a 700 metros de Casa Marbella, en primera línea de playa: el Hotel El Icaco. Este establecimiento contaba con aire acondicionado y piscina, ideales para combatir el bochorno tropical y descansar. Protegimos el equipaje con bolsas de basura y los grandes paraguas que nos prestaron en el hotel para que la humedad no arruinara nuestras pertenencias y lo trasladamos a peso nosotros mismos.

Finalmente el tiempo amainó y fuimos a comer a la Soda D’Leite.

La magia del desove de las tortugas marinas

A las 19:15 h nos reunimos de nuevo en el Hotel Casa Marbella con el grupo de la excursión nocturna de desove 35 USD/persona, tarifa muy competitiva con el impuesto del parque de 7$ ya incluido. Hay dos turnos disponibles y nosotros pedimos el primero (el segundo es a las 22:00 h).

  • Requisitos y conservación: Es obligatorio llevar calzado cerrado o botas de agua por el barro y la presencia de serpientes (como la terciopelo). Como había estado lloviendo tanto y amenazaba con seguir diluviando, nos proporcionaron botas de agua. La otra alternativa era usar calzado deportivo cerrado, ya que las sandalias romanas con calcetines no las aceptaban por protección ante posibles golpes. Pasamos por tramos con un palmo de agua donde incluso entraba agua en las botas. Nos cruzamos con gente haciendo la excursión en zapatillas deportivas que, con esa humedad, quedarían para tirar.

Está totalmente prohibido llevar teléfonos móviles o relojes inteligentes; la playa se mantiene en penumbra absoluta y solo los guías están autorizados a usar luces rojas especiales para no desorientar a la fauna. Por tanto, no hay fotos de lo que vimos, pero lo guardamos grabado en la retina.

  • Una noche excepcional: La suerte estuvo de nuestro lado durante la caminata en fila india por la arena. Presenciamos la llegada a la orilla de una primera tortuga verde (Chelonia mydas) de colosal tamaño (más de un metro de longitud) sorteando grandes troncos. Aunque en un momento comentaron que la tortuga parecía haber cambiado de opinión y que quizás tendríamos que esperar unos 40 minutos allí plantados bajo el diluvio universal, cerca había más ejemplares. Vimos el momento exacto en que depositaba decenas de huevos en la cavidad y cómo usaba sus aletas para sellar el nido con precisión antes de regresar al agua. Previamente a esto, también nos enseñaron otra tortuga volviendo al mar e incluso pudimos ver el proceso de desove dos veces. Nos recreamos con calma; pensábamos que sería un instante rápido, pero estuvimos un buen rato disfrutando de la naturaleza en estado puro.

El guía nos comentó que fue un pase extraordinario: en un tramo muy reducido de playa coincidieron tres tortugas desovando simultáneamente, prácticamente una encima de la otra, un fenómeno poquísimo habitual en sus 30 kilómetros de costa.

Durante la visita volvió a llover e incluso diluviar, con ratos de tormenta eléctrica que suele desorientar un poco a los animales. Pese a todo, la experiencia fue maravillosa y cerró una jornada excepcional.

Tras concluir la visita y recuperar nuestro calzado, regresamos al hotel pasadas las 22:00 h para cenar. Sin duda, esta es la atracción estrella de la zona y nos cruzamos constantemente con infinidad de grupos. De hecho, en La Pavona están construyendo un inmenso embarcadero y ya veremos qué capacidad tiene Tortuguero de absorber todo esto. Quizás cause el efecto contrario y acaben matando a la gallina de los huevos de oro.

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