Viajar a Montenegro en Navidad: nuestra experiencia
¿Por qué elegir Montenegro en invierno?
Viajar a Montenegro en plena Navidad nos había parecido una mezcla atractiva de paisajes de montaña, ciudades históricas y un destino europeo relativamente económico. Un país pequeño, fácil de recorrer y con una combinación interesante entre costa y zonas de interior.

Sin embargo, lo primero que descubrimos —incluso antes de poner un pie en el país— es que Montenegro no resultó tan barato como esperábamos, especialmente en lo que respecta a la restauración. Algo que confirmamos una vez allí.
Expectativas vs realidad del viaje
Sobre el papel, el itinerario estaba pensado para ser tranquilo, sin grandes distancias y con un ritmo equilibrado. Y lo hubiera sido, de haber podido conducir un coche adecuado. La realidad fue bastante distinta. Este ha sido, sin duda, uno de los viajes en los que más hemos tenido que improvisar. Cambiamos varios alojamientos y reajustamos la ruta sobre la marcha debido a:
- Cortes de carreteras.
- Condiciones meteorológicas.
- Y, sobre todo, los problemas con el coche de alquiler.
Muchas de las visitas planificadas se movieron respecto al plan inicial y el ritmo previsto se transformó casi a diario. Aun así, fue un viaje eminentemente de exteriores, muy vinculado al paisaje y a la carretera.
Si lo comparamos con otros países de la región que ya conocemos —aunque todavía no todos—, Montenegro es, por ahora, el que nos ha parecido más flojo a nivel de visitas, tanto por cantidad de lugares accesibles como por las condiciones en las que se realizan, especialmente en invierno. A ello se suma el factor precio, que tampoco ayuda a equilibrar la experiencia.
De todas formas, ha sido un viaje básicamente de exteriores, que han sido espectaculares, es pura naturaleza. Tiene que ser un placer en verano poderse bañar en cualquier lugar.

Circular en Montenegro en temporada alta (incluso en invierno)
No puedo ni imaginar cómo debe ser realizar este mismo viaje en temporada alta. Ya había leído que, debido a la estrechez y peligrosidad de algunas carreteras, en verano es habitual tener que recular en ciertos tramos para dejar pasar otros vehículos.
Pues bien, esta situación ya la vivimos en pleno invierno, con turismo prácticamente inexistente. Pensar cómo debe ser moverse por estas mismas zonas con tráfico elevado refuerza la idea de que Montenegro exige planificación… y paciencia.
Pagos y precios en Montenegro
La moneda oficial es el euro, así que no hay que preocuparse por cambiar dinero. En la mayoría de lugares se puede pagar con tarjeta, especialmente en tiendas y restaurantes, aunque en algunos casos fue necesario pagar en efectivo. Los alojamientos —muchos de ellos casas particulares— no siempre aceptan tarjeta.
En cuanto a precios:
- Hoteles: entre 30 y 45 € por noche, generalmente sin desayuno.
- Entradas: algunas nos parecieron especialmente caras, como el castillo de Kotor (15 € por persona por unas ruinas sin mantenimiento).
- Restaurantes:
- Sopa: 3,5–6 €
- Plato principal (carne, pescado o pasta): 15–20 €
- Pizza: desde 12 €
Nuestra referencia era el precio de la cerveza: medio litro suele costar 5–6 €, aunque buscando se puede encontrar por unos 3 €. Cuando la cerveza era cara, el resto del menú normalmente también lo era. Conclusión: Montenegro no es un destino especialmente barato si se compara con otros países balcánicos, y la restauración es claramente el punto más caro del viaje.
Montenegro en invierno: clima, luz y cierres
Diciembre y enero transforman por completo el país. En la costa las temperaturas son relativamente suaves, pero en el interior pueden producirse nevadas importantes. Esto afecta directamente al viaje:
- Parques nacionales cerrados o con accesos muy limitados.
- Restaurantes y actividades fuera de temporada.
- Miradores y carreteras condicionados por la nieve.
Un buen ejemplo es la montaña rusa alpina de la Bahía de Kotor, cerrada fuera de temporada. Además, algunos restaurantes cierran durante la primera quincena de enero, reduciendo todavía más la oferta.
Las horas de luz son muy limitadas: poco después de las 16:00 h ya es de noche, por lo que intentábamos llegar al alojamiento a esa hora y evitar conducir de noche, especialmente por carreteras de montaña.
eSIM telefónica
He vuelto a recurrir a mi opción habitual: comprar una eSIM a través de Trip.com. Como en otras ocasiones, la experiencia fue totalmente satisfactoria. La tarjeta se instala en casa, ya que se requiere conexión a internet para hacerlo, y se activa justo antes de aterrizar, de modo que tienes datos desde el primer momento al llegar al destino. Este es el link de reserva.
En nuestro caso, el precio fue de 4 € por 1 GB diario durante 10 días, con activación por horas y no por días naturales, algo a tener en cuenta. Esto significa que la validez cuenta desde la hora de activación y no se pierde media jornada por activar la eSIM antes o después.
Vuelo a Tivat con Air Serbia y escala corta en Belgrado
El viaje lo realizamos con Air Serbia, con una escala corta en Belgrado de aproximadamente una hora, tanto a la ida como a la vuelta. Volamos con maleta de cabina y artículo personal incluidos, algo que siempre facilita mucho la logística, especialmente en vuelos con conexión. En cuanto al servicio a bordo, en el tramo largo nos ofrecieron sándwich y agua, y en el tramo corto agua y galletas, un detalle que se agradece.
Vuelo de ida: Barcelona – Belgrado – Tivat
Nuestro vuelo salía de Barcelona a las 10:00 de la mañana y tenía prevista la llegada a Tivat a las 14:35 h, con una escala de 70 minutos en Belgrado. El primer tramo salió con una hora de retraso, algo que, cuando tienes una conexión corta, siempre genera cierta tensión.
Finalmente, la hora real de llegada a Belgrado fue solo 20 minutos antes de la salida del siguiente vuelo, pero nada más aterrizar avisaron de que desembarcarían primero los pasajeros con conexión, algo que agradecimos muchísimo. Además, durante el check-in ya nos habían asignado asientos en las primeras filas, lo que facilitó aún más el proceso.
No hubo ningún control adicional: ni pasaportes, ni seguridad. Al ir en conexión, simplemente caminamos hasta la puerta de embarque, que estaba a un par de minutos escasos, y además nuestro siguiente vuelo salía desde la primera puerta de la terminal. Cuando llegamos, el embarque ya había empezado, así que no hubo ningún problema. Salimos puntualmente y llegamos a Tivat a las 14:35 h, exactamente a la hora prevista.
Vuelo de vuelta: Tivat – Belgrado – Barcelona y caos en Belgrado: Cuando la nieve complica el regreso
El vuelo de vuelta fue bastante más peliagudo, ya que nos pilló una gran nevada en Belgrado que complicó toda la operativa del aeropuerto. Nuestro primer vuelo venía de Belgrado, así que ya llegaba con retraso. La salida estaba prevista a las 15:20 h, pero finalmente no despegamos hasta las 16:45 h, con hora y media de retraso, lo que hacía imposible llegar a tiempo a nuestro siguiente vuelo, ya que el trayecto era de unos 40 minutos y la salida del segundo tramo estaba prevista a las 17:10 h (solo media hora después).
Nada más entrar en el avión se lo comentamos a una azafata, que nos explicó que era un día de nieve y retrasos en Belgrado y que lo más probable era que nuestro siguiente vuelo también se retrasase. De hecho, incluso antes de despegar, se actualizó la información en Trip.com —donde habíamos comprado los billetes— y el segundo vuelo ya aparecía como “retrasado”, sin más detalles, lo que confirmaba lo que nos había dicho la tripulación.

A partir de ahí, estuvimos pendientes de las pantallas del aeropuerto, que fueron aportando información poco a poco y reprogramando, y finalmente acabamos saliendo unas cinco horas más tarde. El embarque comenzó algo antes, pero el movimiento por pista fue lento: hubo que esperar a que limpiaran las alas del avión porque seguía nevando con fuerza. El vuelo en sí fue muy tranquilo, sin turbulencias, pero llegamos a Barcelona cerca de la 1 de la madrugada. Estamos convencidos de que tuvimos mucha suerte, porque a lo largo de la tarde y la noche varios vuelos fueron cancelándose y la situación se iba complicando cada vez más debido a que no dejaba de nevar.
Conclusión: nuestra experiencia con Air Serbia
En cualquier caso, la experiencia con Air Serbia no ha podido ser más positiva en todos los aspectos: buen trato al pasajero, información clara en un día complicado y una gestión eficaz de las conexiones, incluso en condiciones meteorológicas adversas.
¿Para quién es este viaje?
Montenegro en invierno no es un destino imposible, pero sí exige flexibilidad, planificación y asumir que algunos planes se caerán sobre la marcha. Este post sirve como introducción general; en los siguientes profundizamos tanto en el coche de alquiler como en el itinerario real que finalmente llevamos a cabo.
Próximamente: ✅ POST 2 Coche de alquiler y conducción en Montenegro (invierno)
Próximamente: ✅ POST 3 Itinerario por Montenegro en invierno (día a día)
Próximamente: ✅ POST 4 Alojamientos en Montenegro
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