El tercer día de nuestra ruta nos llevó desde el misticismo de las montañas hasta el corazón administrativo de Montenegro. Y para desayunar… la pizza que nos sobró la noche anterior.
Monasterio de Ostrog: El milagro excavado en la piedra
Pusimos rumbo directo a uno de los lugares más sagrados de los Balcanes: el Monasterio de Ostrog.
- El Trayecto: Son unos 80 km desde Cetinje (2 horas aprox.). Atención a los últimos 8 km: son curvas cerradas y calzada estrecha.
- Contexto Histórico: Fundado en el siglo XVII por San Basilio de Ostrog, el monasterio parece desafiar las leyes de la gravedad al estar incrustado en un precipicio vertical. Es un lugar de peregrinación donde conviven ortodoxos, católicos y musulmanes por igual.

La visita: Llegamos sobre las 10:30. Hay dos partes: el monasterio inferior y el superior, conectados por una subida de 3 km. Nosotros fuimos directos a la parte superior para ver la joya del complejo.
- Capilla Superior: Impresionan sus mosaicos y la pequeña cueva donde descansan los restos del monje fundador, muy pequeña pero custodiada por 2 personas para asegurarse de que no haces fotos.
- Capilla Inferior: Estaba cerrada, pero desde abajo tienes una buena perspectiva fotográfica de toda la zona alta.
Imprevistos: El «bloqueo» de Podgorica y la Panorámica 4
Tuvimos que tomar una decisión difícil: cancelamos la visitadel lago del Parque Nacional Biogradska Gora por la distancia y el estado de nuestro coche. Estaba a 90 km (4 horas ida y vuelta) y, con el sol poniéndose a las 16:00, no queríamos arriesgarnos a conducir tanto para ver poco.
Sin embargo, el tiempo que ganamos lo perdimos en la entrada a Podgorica, donde nos quedamos atrapados en una manifestación de camiones. ¡Tardamos una hora en recorrer solo 10 km! Casualmente nos los habíamos cruzado por la mañana en dirección contraria, ¡pero quién se podía imaginar a dónde iban!
Finalmente, hicimos una parte de la Ruta Panorámica 4 hasta la estatua del Santo en Delaj. Con el estado del vehículo y la incerteza del tramo norte, descartamos la ruta circular completa de 65 km, pero el tramo que hicimos estuvo muy bien.

Podgorica: ¿La capital menos agraciada de Europa?
Dicen que Podgorica no es la capital más bonita del continente y, tras pasearla, entendemos por qué. Fue arrasada durante la II Guerra Mundial, por lo que su arquitectura es mayormente funcional. Aun así, tiene rincones que merecen la pena:
⛪Catedral de la Resurrección de Cristo
Es una de las catedrales ortodoxas más grandes de los Balcanes. Aunque no nos impresionó tanto como la de Belgrado (el interior no tiene mosaicos en las paredes, solo en el suelo con una representación del Arca de Noé), su exterior de piedra tosca y sus enormes campanas son dignas de ver. Llegamos hacia las 15h.

Tip: Hay un aparcamiento gratuito justo al lado.
🌉El Puente del Milenio y el casco antiguo (Stara Varoš)
Como íbamos justos de tiempo, movimos el coche y lo reaparcamos cerca del Puente del Milenio, en otro aparcamiento gratis que tenía localizado. También se puede llegar andando ya que está a menos de 2km. Aparcar por el centro era bastante caótico según vimos en la mañana, durante el atasco de la manifestación.
- Entorno: El Puente del Milenio es el símbolo de la modernidad. Al lado está el puente antiguo y la Fortaleza Depedogen (de la que queda poco), pero la zona tiene riachuelos y vegetación que te transportan a la montaña.
- Legado Otomano: Seguimos hasta las dos pequeñas mezquitas y la Torre del Reloj (Sahat Kula), de los pocos vestigios que quedan de la época turca.
- Ambiente: Terminamos en la Plaza de la Independencia, muy animada con mercadillos navideños, música y luces. Aun así, en conjunto, la ciudad nos pareció bastante flojita. Básicamente fuimos por una calle y volvimos por la otra. Le hemos dedicado un par de horas.

Logística y Cena
Tuvimos un contratiempo de última hora: nos cancelaron el hotel en Podgorica por una supuesta rotura de tuberías. Tuvimos que buscar un plan B rápido y encontramos un apartamento de unos 60 m² en la misma zona, también con espacio de aparcamiento.

Cenamos en una taberna tradicional cercana al alojamiento. Tras el tute de coche y el estrés de los camiones, una cena tranquila y el calor del apartamento fueron el cierre perfecto para el día.
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